¿Por qué algunos tienen tanto miedo a modificar la Constitución? | Opinión

1
10

El debate sobre si es necesario modificar o no la Constitución no es reciente. Llevamos ya unos cuantos años escuchando que existe una verdadera necesidad de cambiar la Constitución que en su mayor parte esta obsoleta o anticuada para los tiempos que corren. Es más, todos los Secretarios Generales de los partidos más votados hacen hincapié en la necesidad de abrir, al menos, un profundo debate que concluya satisfactoriamente en una renovación parcial o plena de nuestra Ley Fundamental pero, sim embargo, muchos de los que abogan esta reforma, muy lejos de facilitar la celebración de este debate no paran de lacrar el proceso para que tarde o temprano la opinión pública y los medios acaben por olvidar lo que hoy se conoce como “necesidad y noticia” para convertirse en hemeroteca de este año 2016. Esto no es de extrañar, la oligarquía española ya adquirió este sistema y, la verdad, le funciona francamente bien; como claro ejemplo de ello tenemos a los refugiados, que hace unos meses hubo una intensa oleada de noticias en relación a ellos pero que ahora solo nos acordamos de ellos cuando mueren en las pateras y solo en las aguas españolas. Parece que los poderosos de nuestro país se han olvidado de ellos, pues permítanme recodarles que aunque la opinión pública no hablen de ellos no quiere decir que el problema se haya dilucidado. Hace unos días leía en varios medios gallegos una noticia en la que se aplaudía la llegada de la primera familia refugiada a Galicia, y destacando el labor de la Xunta por hacer posible la llegada de la familia, como si Feijóo hiciese mucho en relación a la crisis de refugiados que cruelmente azota a Europa.

En estos días, como todos sabemos, hemos escuchado en los medios de comunicación hablar de la Constitución hasta en la sopa y ante ciertas declaraciones de los Secretarios Generales de los partidos tradicionales, lo que se conoce como PPSOE (a lo que se une, también, Ciudadanos), me entró la necesidad de aliviar mi mente encontrando la solución a la pregunta: ¿Por qué algunos tienen tanto miedo a modificar la Constitución?, solo encuentran trabas y no soluciones a lo que ya se conoce como una urgencia social, la propia necesidad de renovar la Constitución y progresar en nuestra débil democracia.

Para encontrar la respuesta tuve que realizar una intensa investigación que me gustaría exponer. Primeramente, para entender la naturaleza del asusto, es necesario comprender que la Constitución, a parte de estar obsoleta, no está hecha para ser cumplida. En ella solo se muestran palabras bonitas que todos queremos escuchar pero que nadie hace nada por legitimarlas en la sociedad. Ahora me entenderéis. Repasemos algunos de los artículos de nuestra Ley Fundamental:

  • Artículo 27: que habla sobre el derecho a la educación. “Los poderes públicos deben garantizar el derecho a la educación”, solo en este año 2016, al rededor de 30000 universitarios estuvieron y están al borde de la expulsión por impagos. La educación superior pasó a estar en manos de unos pocos privilegiados, al mismo tiempo que se demuestra que al Gobierno de Rajoy no le interesa mucho incentivar la intelectualidad y educación, clara muestra de ello ha sido la ya derogada LOMCE, con la que, si se llevase a cabo, lo único que se conseguiría es impedir el estudio y el progreso de muchos estudiantes españoles.
  • Artículo 31: dictamina que: “todos los españoles deben contribuir al sostenimiento de los gastos públicos”, solo este año el fraude fiscal asciende a unos 700000 millones de euros, lo que se corresponde con el actual presupuesto del sistema sanitario español.
  • Artículo 35: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho a hacerlo”, solo hace falta ver y hablar con cualquiera de nuestros vecinos y encontrar algún miembro de su familia que está en el paro.
  • Artículo 40: dictamina una redistribución de la renta por parte del Estado más o menos igualitaria. Aquí, en España, los ricos representan el 44% del PIB español.
  • Artículo 68: se establece la ley D’Hont como sistema de asignación de los escaños a partir de los sufragios emitidos. Como todos sabemos, este es uno de los sistemas más injustos y diseñado para que los partidos tradicionales (PP y PSOE) pueden vivir en la evidente realidad del bipartidismo, en la alternancia del poder. Es inmoral que una diferencia mínima de 500000 votos se conviertan en una diferencia de casi 20 escaños en el Congreso, como sucedió con PSOE y Podemos en las pasadas elecciones.
  • Artículo 44: dictamina que: “Los poderes públicos promoverán el acceso a la cultura de la sociedad”, lejos de entender y comprender este artículo, el PP lo entendió como una necesidad de subir al 21% el IVA cultural e impedir que muchos sectores de la sociedad pueden acceder a este mundo, que como en el Antiguo Régimen, estaba disponible para unos pocos privilegiados.
  • Artículo 47: “Derecho a la vivienda digna”, este artículo es el que me hace más gracia. Al año se desahucian a más de un centenar de familias que pasan a vivir en la calle o en condiciones muy precarias.

Como podemos comprobar, muchos son los artículos que quedaron obsoletos o que simplemente no les interesa cumplir al Gobierno. Una renovación parcial o plena de la Constitución, así como una mayor condena ante el incumplimiento de la misma, no es motivo de interés para los partidos del bipartidismo; de ahí la predilección por lacrar el proceso de renovación de nuestra Ley Fundamental y consecuentemente de nuestra democracia, tan marcada por el interés oligárquico y no por el social. Una vez más experimentamos y comprobamos como algunos partidos se mueven por puro interés particular y no por representar a la propia ciudadanía española. Y mientas tanto, nosotros seguimos votando a esos partidos, dándoles ánimos para continuar con su política de austeridad y de injusticia social. Sigamos así que pronto llegaremos a destruir nuestra volátil y frágil democracia, casi lo estamos consiguiendo.

Hugo Pereira Chamorro

1 Comentario

Dejar respuesta